El exmandatario Donald Trump fue declarado culpable el jueves de falsificar registros comerciales para encubrir un escándalo sexual que amenazó con afectar su campaña presidencial de 2016, culminando un juicio excepcional que puso a prueba la resistencia del sistema judicial estadounidense y transformó al expresidente en un delincuente.
El veredicto de culpabilidad en Manhattan —en todos los 34 cargos— resonará en toda la nación y el mundo porque marca el comienzo de una nueva era de la política presidencial. Trump llevará la mancha del veredicto durante su tercera contienda a la Casa Blanca, ya que los votantes ahora deberán elegir entre un presidente en funciones impopular y un delincuente convicto.
Aunque antes era impensable que los estadounidenses eligieran a un delincuente como su líder, el comportamiento insurrecto de Trump deleita a sus simpatizantes mientras arrasa con las normas del país. Ahora, el hombre que se negó a aceptar su derrota electoral en 2020 ya está tratando de deslegitimar su condena, intentando afirmar la primacía de su poder político bruto sobre el Estado de derecho de la nación.



