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Por el Dr. Rodrigo Díaz Bermúdez, Teólogo y Sociólogo de la Religión

La hermana Marta Candela es una gran persona y merece respeto. Pero como sociólogo de la religión, debo decirlo con claridad: el fenómeno que representa es peligroso.

No es incorrecto que un cristiano reciba un premio Lo preocupante es quién lo otorga y con qué intención.

Cuando el espectáculo secular reconoce lo religioso, no necesariamente lo honra; muchas veces lo absorbe como contenido.

Su participación en los “Premios Soberanos» tuvo algo positivo: no convirtió el escenario en culto.

Sin embargo, en redes, su figura ya venía operando como un fetiche de distracción cristiana: emoción, viralidad y poca profundidad.

Aquí está el contraste: nunca hemos visto a Juan Luis Guerra cruzar ciertos límites. Marta, en cambio, entró en la lógica del espectáculo sin suficiente contención.

Y la iglesia calla. ¿Prudencia… o miedo a confrontar los poderes de la diversión?

Sociológicamente, esto es claro: el sistema mediático toma lo sagrado, lo adapta y lo monetiza.

Teológicamente, el riesgo es mayor: el mensaje deja de transformar y comienza a entretener.

Nota final: no todo acceso es avance.

Cuando la iglesia no discierne, termina celebrando lo que debería examinar.