Inicio ESCLESIASTICA Diócesis Stella Maris celebra su primera ordenación sacerdotal, en su camino pastoral

Diócesis Stella Maris celebra su primera ordenación sacerdotal, en su camino pastoral

Por Estephanie Carrasco.

​SANTO DOMINGO ESTE – La Diócesis Stella Maris vivió un momento de profunda trascendencia espiritual con la celebración de su primera ordenación sacerdotal. En una solemne Eucaristía que congregó a autoridades eclesiásticas, familiares y cientos de fieles, la joven diócesis celebró la incorporación de sus primeros presbíteros al servicio del pueblo de Dios.

​La ceremonia fue presidida por el obispo de la diócesis, Monseñor Manuel Antonio Ruiz, quien estuvo acompañado por Monseñor Benito Ángeles, obispo emérito de Santo Domingo, y Monseñor Jesús Castro, obispo de la Diócesis de Higüey. En este acto histórico, recibieron el orden presbiteral los jóvenes Jesús Alberto de la Cruz y Víctor Manuel Acosta, quienes estuvieron rodeados de sacerdotes, diáconos, seminaristas y una comunidad que celebró con fe y alegría este paso trascendental.

​Pioneros de una nueva misión.

Durante su homilía, Monseñor Ruiz resaltó que esta ordenación simboliza el nacimiento fecundo de la diócesis en su misión evangelizadora. “Este día es muy especial, no solo para estos dos diáconos, sino porque hoy Stella Maris ordena sus primeros dos sacerdotes. Esto significa que empieza a germinar con fuerza la semilla de esta nueva diócesis”, expresó el prelado. Asimismo, recordó a los ordenados la magnitud de su compromiso: “Su responsabilidad es inmensa porque son los primeros; son aquellos en quienes toda la comunidad pondrá su mirada”.

​El modelo del Buen Pastor frente a la rutina.

Inspirado en el Evangelio, Monseñor Ruiz hizo un llamado a vivir el ministerio desde la entrega total y no como un simple oficio. “El buen pastor es el que da la vida por las ovejas, no como el asalariado que se mueve por la recompensa”, enfatizó. En sintonía con las enseñanzas del Papa Francisco, instó a los nuevos sacerdotes a cultivar la cercanía con Dios, con su obispo, con sus hermanos sacerdotes y, de manera especial, con el pueblo.

El obispo advirtió también sobre el peligro de la rutina, exhortando a los nuevos presbíteros a no celebrar los sacramentos de forma automática, sino a renovar su vocación diariamente en el altar, reconociendo su fragilidad humana como «lámparas de barro» que portan la luz de Cristo.

Un compromiso de toda la comunidad.

La misión encomendada a los padres Jesús Alberto y Víctor Manuel incluye llevar la buena noticia a los pobres y sanar los corazones heridos, una tarea que, según resaltó Monseñor Ruiz, requiere del apoyo constante de los fieles: “La comunidad debe ser celosa y protectora de sus sacerdotes, ayudándolos a crecer y orando siempre por su fidelidad”.

​La celebración concluyó en un ambiente de júbilo y gratitud, marcando un precedente de esperanza para la Diócesis Stella Maris. Con estos dos nuevos servidores, la Iglesia local reafirma su compromiso de seguir construyendo una comunidad viva, guiada por la caridad y la entrega incondicional de sus pastores.