El gran operativo impactó varias provincias y el Distrito Nacional tras meses de investigación especializada.
Asimismo, continúa el proceso investigativo en torno a otros integrantes vinculados a la estructura criminal.
La operación fue iniciada a las la mañana del 28 de mayo, tras varios meses de labores de inteligencia e investigación desarrolladas por agentes especializados de la DAICO, quienes lograron identificar una red que presuntamente introducía armas de fuego al territorio nacional de manera ilegal para su posterior distribución y comercialización.
*Ocupaciones*
También fueron incautadas cientos de municiones de distintos calibres, cargadores, chalecos antibalas, equipos de comunicación, dispositivos electrónicos, vehículos, dinero en efectivo, documentos financieros y diversas evidencias vinculadas a las actividades ilícitas investigadas.
Entre los hallazgos más relevantes figura la ocupación de un fusil tipo AR-15 multicalibre, un fusil calibre 9 milímetros con cargador tipo tambor, pistolas de alto poder de fuego, revólveres de distintos calibres y una considerable cantidad de municiones, cargadores y accesorios para armas.
De igual manera, durante varias de las intervenciones fueron encontradas sustancias narcóticas presumiblemente marihuana, cocaína y crack, balanzas digitales, materiales para empaque y otros elementos asociados al microtráfico de drogas, por lo que las investigaciones fueron ampliadas para determinar posibles vínculos entre el tráfico ilícito de armas y otras actividades criminales.
*Impacto positivo*
La Policía Nacional informó que la operación “Clave” constituye uno de los golpes más significativos propinados recientemente contra estructuras dedicadas al tráfico ilegal de armas en el país, destacando que la investigación permitió identificar una red con ramificaciones en las provincias Espaillat, Hermanas Mirabal, Duarte y el Distrito Nacional.
Todos los detenidos y las evidencias ocupadas fueron puestos bajo control del Ministerio Público para los fines legales correspondientes, mientras continúan las investigaciones para establecer la dimensión completa de la organización, identificar posibles colaboradores y determinar el origen y destino final del arsenal incautado.

Como cabecilla de esta estructura criminal, fue identificado el prófugo internacional Nelson Antonio González Brito, cuya residencia era utilizada como centro de acopio, una vez las armas llegaban al país.



