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David Collado y la República Dominicana que viene

¿Estamos ante el liderazgo que puede conducir al país hacia una nueva etapa?

Por Yoneice Pineda/ activista y política Dominicana.

Hay momentos en la historia de una nación en los que la sociedad comienza a preguntarse, incluso antes de que llegue una campaña electoral: ¿quién puede conducir el país hacia la próxima etapa?

República Dominicana se encuentra precisamente ante uno de esos momentos.

El 2028 todavía no ha llegado. Las urnas aún no han hablado y ningún resultado electoral puede darse por escrito antes de tiempo. Pero hay nombres que inevitablemente aparecen en la conversación nacional.

Y entre ellos hay uno que, por su trayectoria, capacidad de gestión y conexión con diferentes sectores de la sociedad, merece especial atención: David Collado.

No escribo estas líneas para convertir una posibilidad en una certeza. Las escribo desde mi valoración personal como dominicana y como mujer que ha tenido la oportunidad de observar de cerca los desafíos de nuestra comunidad dentro y fuera del país.

Y mi conclusión es clara:

David Collado tiene condiciones para aspirar a convertirse en el próximo presidente de la República Dominicana.

La política de los resultados

Durante demasiado tiempo hemos medido a los políticos por sus discursos, sus promesas o su capacidad para llenar una plaza.

Pero los nuevos tiempos exigen otra cosa.

Resultados.

David Collado ha construido buena parte de su trayectoria precisamente alrededor de la gestión.

Fue diputado, alcalde del Distrito Nacional y desde 2020 ocupa el Ministerio de Turismo. (davidcollado.com)

Y es en Turismo donde, a mi juicio, se encuentra una de las principales cartas de presentación de su liderazgo.

La República Dominicana ha conseguido cifras históricas en la llegada de visitantes y ha fortalecido su posición como uno de los grandes destinos turísticos del Caribe. En enero de 2026, por ejemplo, el país registró más de 1,2 millones de visitantes, la cifra más alta para ese mes. (El Día)

Detrás de esas cifras hay hoteles, pero también trabajadores.

Hay pequeñas empresas.

Hay taxistas.

Hay restaurantes.

Hay artesanos.

Hay mujeres emprendedoras.

Hay jóvenes que encuentran una oportunidad laboral.

Hay comunidades que viven del turismo.

Por eso, cuando hablamos de crecimiento turístico, no deberíamos hablar solamente de millones de visitantes. Debemos hablar de millones de oportunidades.

Un político que entendió el valor de la marca país

Hay algo que David Collado ha sabido comprender: República Dominicana no solamente tiene que recibir turistas; tiene que competir por ellos en el mundo.

Eso exige promoción, estrategia, inversión, relaciones internacionales y capacidad para trabajar junto al sector privado.

Y esa visión puede ser mucho más amplia que el turismo.

Puede convertirse en una filosofía de gobierno.

Un país que sabe vender sus fortalezas al mundo también puede atraer inversión, desarrollar industrias, impulsar el emprendimiento y crear nuevas oportunidades para su población.

Ahí está, quizás, uno de los mayores retos de Collado si algún día decide asumir una candidatura presidencial:

demostrar que lo que ha funcionado en Turismo puede convertirse en una visión integral de Estado.

El 2028 será mucho más que una elección

El debate de 2028 no debería reducirse a quién ganará.

La pregunta verdaderamente importante es:

¿Qué República Dominicana queremos construir después de 2028?

Queremos un país donde los jóvenes tengan oportunidades sin tener que emigrar.

Queremos mujeres con mayor acceso a financiación y espacios de decisión.

Queremos instituciones eficientes.

Queremos seguridad.

Queremos educación de calidad.

Queremos más inversión.

Queremos tecnología e innovación.

Queremos comunidades desarrolladas más allá de Santo Domingo y Santiago.

Y queremos una relación mucho más profunda con nuestra diáspora.

Porque los dominicanos que vivimos fuera no dejamos de ser parte de la República Dominicana.

Somos una extensión de nuestro país.

Desde España he podido conocer de cerca el enorme talento de nuestra comunidad. Mujeres empresarias, profesionales, emprendedores, trabajadores y líderes sociales que mantienen sus raíces dominicanas mientras construyen sus vidas en otras naciones.

La diáspora debe ser vista como una fuerza estratégica para el desarrollo nacional.

Y quien aspire a gobernar en 2028 tendrá que entenderlo.

¿Por qué Collado?

Porque hay una diferencia entre tener popularidad y tener una trayectoria que pueda ser examinada.

David Collado tiene experiencia legislativa.

Tiene experiencia municipal.

Tiene experiencia ejecutiva.

Tiene experiencia empresarial.

Y ha desarrollado una importante exposición internacional desde el Ministerio de Turismo. (Wikipedia)

Además, las mediciones publicadas durante 2026 lo han colocado entre los principales aspirantes de cara a 2028. Diario Libre reportó en julio que encabezaba una encuesta nacional de ACD Media entre los aspirantes presidenciales individuales. (Diario Libre)

Eso no significa que una elección esté ganada.

Una encuesta es una fotografía, no una sentencia.

Pero sí significa algo:

David Collado ya forma parte de la conversación sobre el futuro político de República Dominicana.

También hay que exigirle

Precisamente porque considero que tiene condiciones, creo que debemos exigirle más.

Un presidente no puede ser solamente un buen ministro.

No basta con tener una gestión exitosa en un sector.

La Presidencia exige una visión mucho más amplia.

Si David Collado decide competir en 2028, tendrá que decirle al país qué piensa hacer con la educación, la salud, la seguridad, la justicia, la vivienda, el campo, la energía, el transporte, la innovación, el costo de vida y la desigualdad.

Tendrá que explicar cómo piensa gobernar para quienes tienen mucho, pero también para quienes todavía esperan una oportunidad.

Tendrá que demostrar que puede pasar de gestor a estadista.

Ese será el verdadero desafío.

No necesitamos salvadores; necesitamos liderazgo

República Dominicana no necesita un mesías.

Necesita instituciones fuertes.

Necesita servidores públicos capaces.

Necesita dirigentes que entiendan que gobernar no significa tener poder, sino asumir una enorme responsabilidad frente a millones de ciudadanos.

Por eso, cuando miro hacia 2028, no me interesa solamente quién tiene más posibilidades electorales.

Me interesa quién puede ofrecer una visión moderna de país.

Quién puede hablarle al empresario y al trabajador.

Al joven y al adulto mayor.

A Santo Domingo y a las provincias.

A la mujer que emprende y a la madre que busca oportunidades para sus hijos.

Al dominicano que vive en Santiago y al que vive en Madrid, Nueva York, Puerto Rico o cualquier otra parte del mundo.

David Collado tiene una oportunidad histórica

Quizás el mayor valor de una candidatura de David Collado no estaría únicamente en ganar unas elecciones.

Estaría en demostrar que una nueva generación política dominicana puede asumir la conducción del Estado con una mentalidad diferente.

Más gestión.

Más resultados.

Más innovación.

Más visión internacional.

Más conexión con la ciudadanía.

Y, sobre todo, más capacidad para convertir el potencial dominicano en bienestar para los dominicanos.

No sé qué decidirá David Collado.

No sé qué decidirán los partidos.

Y mucho menos puedo anticipar qué decidirá el pueblo dominicano.

Pero sí puedo decir lo que pienso:

David Collado tiene hoy una oportunidad que pocos políticos tienen: llegar al 2028 con una trayectoria que puede ser examinada, con resultados que pueden ser discutidos y con una ciudadanía que ya lo está mirando como una posible opción de futuro.

Ahora le corresponde a él decidir qué hará con esa oportunidad.

Porque la Presidencia no se hereda.

No se proclama.

No se anuncia.

Se conquista con liderazgo, con propuestas, con resultados y, finalmente, con el voto de los dominicanos.

Y si David Collado decide dar ese paso, tendrá ante sí una de las responsabilidades más grandes de su vida:

convencer a una nación de que el futuro puede ser todavía mejor que el presente.

Yo creo que República Dominicana está preparada para discutir ese futuro.

Y creo que David Collado merece estar en esa conversación.