Inicio OPINIÓN NOS ESTAMOS HACIENDO POBRES COMPRANDO

NOS ESTAMOS HACIENDO POBRES COMPRANDO

Por Milton Olivo

Hay una pregunta que la República Dominicana debe comenzar a hacerse con mayor seriedad: ¿Queremos seguir siendo una sociedad de consumidores o estamos preparados para convertirnos en una nación de productores?

Nuestro país ha avanzado considerablemente. Hemos desarrollado el turismo, las zonas francas, las telecomunicaciones, la construcción, los servicios y múltiples actividades comerciales. Sin embargo, todavía tenemos una debilidad estructural: consumimos muchísimo más de lo que producimos en numerosos sectores estratégicos.

Importamos alimentos que podemos producir, bienes que podemos fabricar y productos terminados que podríamos transformar aquí, generando empleos y mayor valor agregado. El problema no es consumir. El problema es convertir el consumo en el principal objetivo de la sociedad, mientras la producción queda relegada.

Un país puede tener grandes centros comerciales, millones de teléfonos celulares y una enorme oferta de productos importados, pero eso no significa necesariamente que sea una nación rica. Un país se hace verdaderamente rico cuando tiene la capacidad de producir, transformar, innovar y vender al mundo.

Necesitamos cambiar nuestra mentalidad. La gran transformación que necesita la República Dominicana no es solamente económica. Es cultural. Tenemos que comenzar a enseñar que el éxito no consiste únicamente en conseguir un empleo. También consiste en aprender a crear productos, empresas, soluciones, tecnologías y empleos para otros.

Necesitamos que nuestros jóvenes no solamente sueñen con trabajar para una empresa, sino también con crear empresas. Que un agricultor pueda convertirse en empresario agroindustrial. Que un técnico pueda convertirse en fabricante. Que un estudiante pueda convertirse en innovador. Que un reciclador pueda convertirse en empresario de la economía circular. Que una pequeña empresa pueda transformarse en una industria exportadora.

Tenemos que pasar de una cultura del consumo a una cultura de producción. La República Dominicana posee enormes oportunidades. Tenemos una ubicación geográfica privilegiada, turismo, puertos, zonas francas, recursos naturales, talento humano, conectividad y acceso a importantes mercados internacionales.

La pregunta debe ser: ¿Qué podemos producir aquí que hoy estamos importando? Alimentos, productos agrícolas procesados, materiales de construcción, componentes industriales, productos tecnológicos, bienes para el turismo y cientos de nuevas actividades pueden convertirse en oportunidades de inversión y empleo.

No se trata de dejar de importar. Se trata de importar lo necesario para producir más y mejor, mientras desarrollamos nuestra capacidad nacional y aumentamos las exportaciones. Porque cada producto que podemos producir competitivamente representa una oportunidad para crear riqueza dominicana.

Los residuos también son riqueza. El reciclaje constituye un ejemplo extraordinario.Durante demasiado tiempo hemos tratado los residuos como basura. Pero el plástico, cartón, vidrio, metales, neumáticos y desechos electrónicos contienen materias primas que pueden ser recuperadas y transformadas.

Lo que hoy enterramos en vertederos mañana puede convertirse en materia prima para nuevas industrias. La economía circular no debe ser vista solamente como un asunto ambiental. Es también una oportunidad económica, industrial y empresarial. Necesitamos tecnología, inversión, organización, logística y emprendedores capaces de convertir los residuos en productos, empleos y riqueza.

La juventud necesita oportunidades productivas. Nuestra juventud no necesita solamente discursos sobre el futuro. Necesita formación, crédito, tecnología, mercados y oportunidades para producir. No podemos aspirar a que millones de jóvenes encuentren empleos de calidad si no desarrollamos simultáneamente nuevos sectores productivos capaces de generarlos.

Por eso debemos pasar de una política concentrada en distribuir las oportunidades existentes a una estrategia nacional orientada a crear nuevas oportunidades. La República Dominicana necesita una Revolución Cultural Productiva. Una transformación de nuestra manera de pensar:

Del consumo a la producción. De la dependencia a la creación. De la importación al valor agregado. De vender materias primas a fabricar productos. De desperdiciar residuos a convertirlos en recursos. De buscar solamente empleos a crear empresas y empleos. De pensar únicamente en el presente a construir el futuro.

Necesitamos unir al Estado, empresarios, trabajadores, agricultores, técnicos, científicos, universidades, emprendedores y comunidades alrededor de una misma visión. Porque ningún gobierno puede construir por sí solo una nación productiva. La riqueza nacional se construye produciendo. Para hacer realidad una Quisqueya potencia.

*El autor es escritor, pensador y comunicador público. Promueve una visión de país sustentada en la fe en Dios, la cultura productiva, el aprendizaje, el emprendimiento y la innovación, como camino para convertir a la República Dominicana en una Quisqueya Potencia.