Por Estephanie Carrasco
Santo Domingo.– La Iglesia Comunidad Cristiana de Restauración (CCR) celebróun encuentro con pastores y líderes cristianos con el propósito de conocer la
realidad que enfrentan comunidades cristianas en diferentes partes del mundo donde profesar la fe en Jesucristo puede representar riesgos, persecución, discriminación y exclusión social.
Durante la actividad, se presentó información sobre las condiciones que vivencristianos en países y comunidades donde el cristianismo es minoritario y enfrenta
restricciones, así como testimonios relacionados con familias que han sufrido desplazamiento y rechazo por causa de su fe.
El encuentro contó con la participación del pastor Elvin Castillo, pastor principalde la Iglesia Comunidad Cristiana de Restauración (CCR), quien resaltó la importancia de que las iglesias locales conozcan la situación de otros creyentes
alrededor del mundo y desarrollen una mayor sensibilidad hacia sus necesidades.
La exposición incluyó referencias a países de Asia y otras regiones donde, según los testimonios presentados, los cristianos enfrentan diversas formas de presión social y religiosa.
Entre los casos abordados estuvo el de mujeres cristianas que
han sido expulsadas de sus comunidades y aldeas después de abrazar la fe cristiana.
Uno de los testimonios compartidos durante la jornada destacó la experiencia de mujeres en comunidades del sur de Asia que, pese a haber perdido el respaldo de sus familias y enfrentarse a condiciones de extrema vulnerabilidad, expresaron
como principal petición que otros cristianos no dejaran de orar por ellas.
La actividad también permitió a los participantes conocer datos sobre naciones
poco conocidas y con fuertes restricciones para la práctica del cristianismo, entre
ellas Maldivas, país insular ubicado en el océano Índico, donde la presencia cristiana es extremadamente reducida y existen importantes limitaciones para la expresión pública de la fe.
Los organizadores plantearon que el objetivo del encuentro no era únicamente ofrecer información, sino motivar a las congregaciones a asumir un compromiso de oración y solidaridad con los cristianos que enfrentan persecución.
Durante la jornada se hizo énfasis en que la iglesia debe conocer a sus hermanos de fe en otras partes del mundo y convertirse en una voz que recuerde sus necesidades, especialmente en lugares donde profesar el cristianismo puede implicar consecuencias personales, familiares y sociales.
El encuentro concluyó con un llamado a los pastores y líderes presentes a compartir la información recibida con sus respectivas congregaciones y fortalecer
la oración por los cristianos que viven en contextos de persecución y restricciones religiosas.



