“A pesar de los esfuerzos diplomáticos de las últimas semanas se están abriendo escenarios cada vez más alarmantes”, constató Francisco, quien agregó que tanto él como muchas personas están sintiendo “angustia y preocupación”.
“De nuevo la paz de todos es amenazada por los intereses de pocos”, añadió.
Francisco llamó a los responsables políticos “a hacer un examen de conciencia ante Dios, que es el Dios de la paz y no de la guerra, Dios que nos quiere hermanos y no enemigos”.
“Rezo para que todas las partes implicadas se abstengan de cualquier acción que provoque más sufrimiento a las poblaciones y desacredite el derecho internacional”, dijo.
También exhortó a que “ante la insensatez diabólica de la violencia” resuenen “las armas de Dios”, al anunciar para el próximo 2 de marzo, miércoles de ceniza, una jornada de ayuno y oración por la paz.


