Un 27% de personas encuestadas dijo experimenta alteraciòn del sueño
En su trabajo, publicado en la revista científica ‘Neuroscience and Behavioral Psychology’, los científicos apuntan que estos factores están interrelacionados y recomiendan un enfoque integral para tratar el problema con eficacia.
En el estudio participaron 119 personas que completaron cuatro cuestionarios sobre trastorno del sueño, depresión, ansiedad y fatiga. Los encuestados con puntuaciones superiores a la media en los resultados de los cuestionarios también se sometieron a entrevistas psiquiátricas.
La encuesta detectó altos niveles de trastornos del estado de ánimo y del sueño entre los participantes en el estudio. En total, el 28 por ciento de los encuestados informó de un deterioro del estado de ánimo, el 27 por ciento experimentó una alteración de la calidad de su sueño y el 73 por ciento sufrió fatiga.
Los niveles más altos de fatiga aumentaron el riesgo de ansiedad y depresión. Asimismo, el aumento de la ansiedad y el deterioro del estado de ánimo también afectaron a la vitalidad general.
Estos resultados indican que la depresión puede hacer que las personas que se han recuperado de la COVID-19 se sientan menos vigorosas en su vida diaria.
Los médicos suelen atribuir la rápida pérdida de energía a las consecuencias orgánicas de la infección, perdiendo de vista la ansiedad y los trastornos del estado de ánimo que pueden estar enmascarados por la enfermedad.


