“Los centros educativos, las congregaciones cristianas, los medios de comunicación, los políticos, las autoridades militares, judiciales, administrativas, legislativas, empresarios, comerciantes, profesionales, educadores, sindicatos, estamos llamados a producir desde los diferentes estamentos de influencia los cambios capaces de frenar el proceso de descomposición que vivimos”, sostuvo.
Dijo que «ante la influencia de este tipo de cultura anormal y fuera de toda razón, hay que seguir apostando a una educación de calidad en valores y principios».
En ese sentido, exhortó a forjar recursos humanos que transformen y fortalezcan los cimientos éticos por los que tanto lucharon los padres de la nacionalidad dominicana.
Asimismo, destacó la necesidad de seguir trabajando desde las iglesias cristianas con una pastoral basada en una educación constante y sistemática


