El este del país ha sufrido la peor parte de los daños, con un número estimado de 800 personas fallecidas, unas 3.000 heridas y aldeas enteras destruidas. Los supervivientes vieron cómo sus hogares se derrumbaban y pasaron la noche durmiendo al raso.
Las zonas afectadas son remotas, las carreteras están bloqueadas o destruidas, y se teme que muchas personas sigan atrapadas bajo los escombros. Se espera que el número de víctimas aumente en los próximos días. Desde la madrugada del lunes, ACNUR y nuestros socios humanitarios nos hemos desplazado con urgencia a las áreas más afectadas para apoyar los esfuerzos de socorro. Está en marcha una evaluación rápida de necesidades por parte de la comunidad humanitaria, y ACNUR está preparado para responder en coordinación con los socios de la ONU y como parte del esfuerzo conjunto.
Mientras la población llora a sus seres queridos, los servicios de salud están desbordados y las operaciones de rescate se ven obstaculizadas por la falta de infraestructura básica en las zonas afectadas.
ACNUR está distribuyendo artículos de primera necesidad previamente almacenados en Kabul, entre ellos tiendas de campaña, mantas y lámparas solares. También estamos evaluando nuestras reservas de emergencia en la región, incluidas las de Termez (Uzbekistán), para cubrir nuevas necesidades



