Por: Armando Olivero/Analista Legal especialista en Derecho de Autor
La Industria Creativa y Cultural (ICC), o «Economía Naranja», es mucho más que un adorno, un pilar robusto del desarrollo económico y social global.
En la República Dominicana, nuestro talento y creatividad se han consolidado como una pieza clave en la diversificación económica, aportando un dinamismo innegable.
Sin embargo, existe un mecanismo de justicia económica y de ley, plenamente vigente pero inoperante, que está impidiendo que miles de creadores y artistas accedan a un ingreso legítimo y crucial: la remuneración compensatoria por Copia Privada.
El presente análisis no solo evidencia el valor de nuestra ICC, sino que también proyecta el impacto económico que se está perdiendo por no aplicar efectivamente un derecho contemplado en nuestra legislación desde hace más de dos décadas.
La Economía Naranja: Un Gigante con el Tanque Vacío
Nuestra Economía Naranja es una fuente significativa de riqueza y empleo. Según la Cuenta Satélite de Cultura del Banco Central, el consumo cultural representó alrededor del 1.5% del Producto Interno Bruto (PIB).
En exportaciones, los servicios modernos, que incluyen talento y creatividad, generaron US$1,806 millones en 2023, según el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM). Se estima que la industria creativa emplea a medio millón de dominicanos, cerca del 12.5% de la fuerza laboral (Revista Mercado, 2024).
Las exportaciones de bienes culturales muestran, además, un crecimiento
sostenido del 7% anual (elDinero, 2025).
A pesar de este dinamismo, la falta de implementación de la Copia Privada representa una pérdida económica tangible para autores, artistas, productores y otros titulares de derechos. La Copia Privada es un equilibrio legal: compensa a los creadores por las reproducciones de sus obras que los ciudadanos hacemos para uso personal y sin fines de lucro, un acto permitido que, no obstante, merma la explotación económica de sus obras originales.
La Copia Privada: Un Ingreso Multimillonario Dormido
El derecho a una remuneración compensatoria por Copia Privada está contemplado en la Ley No. 65-00 sobre Derecho de Autor de la República Dominicana, aunque su mecanismo de cobro y distribución, que debía ser regulado por el Decreto No. 548-2004, permanece en proceso de adecuación y aplicación plena. A pesar de estar establecido por ley desde hace más de 20 años, los creadores dominicanos ‘no han cobrado un peso’ por este concepto, perdiendo recursos económicos cruciales.
El potencial económico del derecho de Copia Privada
El ejemplo de otros países demuestra el impacto positivo de este sistema. En América Latina, los gravámenes por Copia Privada sumaron 3.9 millones de euros en 2018, según la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (CISAC). Uruguay, por ejemplo, asegura pagos periódicos a creadores mediante sociedades de gestión colectiva. En España, la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) recaudó 16.3 millones de euros en 2025, mostrando el potencial de un sistema eficiente.
Si se implementara un mecanismo similar en República Dominicana mediante un gravamen
equitativo sobre los soportes y equipos digitales de reproducción, como smartphones, tabletas o discos duros. Este capital se inyectaría directamente a las sociedades de gestión colectiva como SGACEDOM, SODAIE, SOGESPA, SODINPRO, EGECAM y SODOMAPLA, para su reparto a miles de
autores, artistas y productores nacionales, quienes podrían recibir ingresos multimillonarios en pesos dominicanos, lo cual tendría un triple impacto positivo:
1. Fortalecería la Inversión: Proporcionaría capital fresco para la reinversión en nuevos
proyectos creativos, estimulando la producción de contenido original.
2. Sostendría a los Creadores: Aseguraría un ingreso constante, vital para los creadores y
artista de mediana y avanzada edad que han sembrado nuestra cultura, pero que ya no
tienen altos ingresos por la explotación directa de sus obras.
3. Formalizaría el Mercado: Enviaríamos una señal poderosa sobre el valor económico de la creatividad y la madurez de nuestro marco legal de Derecho de Autor.
La puesta en marcha efectiva y transparente del sistema de Copia Privada no es una dádiva ni una carga. Es, en esencia, un acto de justicia retributiva para con los titulares de derechos y, estratégicamente, una política económica inteligente que inyectará recursos al sector de la industria crativa, consolidando la Economía Naranja y posicionando al país como referente cultural y económico en la región.



