Por Estephanie Carrasco/Editora de Sociales, Arte y Espectáculos.
Santo Domingo, R.D., 11 de abril de 2026. – La Arquidiócesis de Santo Domingo celebró este jueves una solemne Santa Misa en conmemoración del primer aniversario de la tragedia ocurrida en la discoteca Jet Set, un hecho que marcó profundamente a la sociedad dominicana.
La Eucaristía, celebrada en la denominada “Zona Cero”, reunió a familiares de las víctimas, autoridades, miembros de los cuerpos de socorro, representantes de los medios de comunicación y fieles en general, quienes se congregaron en un ambiente de recogimiento, fe y esperanza.
La celebración fue presidida por Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, arzobispo coadjutor de Santo Domingo, quien invitó a los presentes a elevar sus corazones a Dios en sufragio por el eterno descanso de los fallecidos. Asimismo, pidió fortaleza y consuelo para sus familiares, así como por todos los afectados directa e indirectamente por este trágico suceso.
Concelebraron la Santa Misa Mons. Héctor Rafael Rodríguez, arzobispo metropolitano de la Arquidiócesis de Santiago; Mons. Manuel Ruiz, obispo de la diócesis de Stella Maris; y Mons. Andrés Amauri Rosario, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santiago, junto a sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas.
Asimismo, participó el Movimiento Justicia Jet Set, unido a este momento de oración.
Durante la Santa Misa también se elevó una acción de gracias por la entrega generosa de los rescatistas, voluntarios y ciudadanos que, en medio del dolor, se convirtieron en instrumentos de solidaridad y esperanza.
Este momento conmemorativo no solo recordó a las víctimas, sino que también se constituyó en un llamado a la reflexión colectiva sobre el valor de la vida, la importancia de la unidad y la necesidad de construir una sociedad más solidaria y comprometida con el bien común.
En la homilía, Mons. Carlos Tomás Morel Diplán expresó cercanía y solidaridad con los familiares, sobrevivientes y afectados, elevando una oración por el eterno descanso de las víctimas y en agradecimiento por la labor heroica de los rescatistas.
En su reflexión, reconoció el profundo dolor que ha marcado a la sociedad dominicana, señalando que este lugar se ha convertido en memoria viva de sufrimiento, pero también en espacio de fe y esperanza. A la luz de la Palabra de Dios, destacó que en Cristo, “por sus llagas somos sanados”, recordando que el sufrimiento puede ser transformado en camino de restauración y redención.
Asimismo, subrayó el poder de la fe que sana y transforma vidas, invitando a confiar en Dios en medio de las pruebas, como lo muestran los signos evangélicos y la experiencia de los discípulos de Emaús, quienes pasaron de la tristeza a la esperanza al encontrarse con el Resucitado.
El arzobispo coadjutor también abordó el impacto social de la tragedia, señalando la necesidad de justicia, responsabilidad y verdad como elementos esenciales para la sanación de las familias y de toda la nación. En ese sentido, hizo un llamado a que los procesos se conduzcan con transparencia y prontitud, evitando la impunidad y fortaleciendo la confianza en las instituciones.
Finalmente, invitó a todos a mantenerse firmes en la fe, promoviendo la solidaridad, la justicia y la esperanza como camino para reconstruir el tejido social y acompañar el dolor de quienes han sido afectados. Culminó con unas palabras de un invitado internacional, el actor católico Eduardo Verástegui, propuso hacer una capilla dedicada a Nuestra Señora de Los Dolores, con un aporte de 100mil dólares.
La Arquidiócesis de Santo Domingo reitera su cercanía espiritual con todas las familias afectadas y exhorta a la población a mantener viva la memoria de las víctimas, fortaleciendo la fe y la esperanza en medio de las adversidades.
La celebración fue transmitida en vivo a través de los canales oficiales de la Arquidiócesis de Santo Domingo (Televida, canal 41; las emisoras Vida FM y Radio ABC), así como por una red de canales aliados.



