Por Lic. Feliciano Lacen Custodio
Hoy bajo mi periplo ciudadano, que mi vocación de servicio social me convoca, he tenido la oportunidad de recorrer lugares con una gran población que pudieran ser considerados como “MAYORÍA OLVIDADA”, y cada vez más, el número de estos se incrementa, donde no hay presencia de gobierno, ni prensa, solo de seres humanos llenos de fe y esperanza.
En la República Dominicana encontramos deudas pendientes de más de cinco décadas, ya sea por falta de recursos económicos, crecimiento demográfico o culturas foráneas. Lo que sí puedo decir, es que hoy vivimos una situación que debiera preocuparnos a todos los ciudadanos y sectores.
Lo que hoy se vive no tiene color ni credo religioso. Vivimos un tiempo donde se pierde la sensibilidad humana, donde estamos llegando al colmo de ver todo normal, y una situación sustituye la otra y cada día son más horripilantes los casos. Ya no es solo la violencia, migración, faltas de servicios básicos como agua potable, energía eléctrica, seguridad ciudadana, drenaje pluvial, salud pública, educación, infraestructura vial; servicios que según nuestra constitución están o deben estar garantizados, pero que a nadie le interese cumplir ni dar seguimiento a el status de los mismos, y vienen administraciones y van y vuelven, quedando esto pendiente.
Ver los aspirantes a seguir en el juego de ruleta de dirigir y manejar los fondos públicos sin ningún compromiso, ni proyecto estructural, sino en una revancha sistémica, sin tener deseo ni idea de cómo enfrentar el peligro de ese techo que está a punto de colapsar y todo se sigue deteriorando.
El pueblo y todo el mundo ve que el cristal cada vez está más agrietado. No es justo que lo dejemos caer encima, aquí debemos hacer un stop y reflexionar por amor a mi país, mi gente, la institucionalidad que funcione, la democracia integrativa, que la alternabilidad sea normal y con responsabilidad.
El país desde hace décadas no está respondiendo al nivel del crecimiento sostenible que hay en papeles y ranking de calificaciones internacionales; que nos sacan de pobreza y nos llevan a niveles de países desarrollados, o de naciones con soberanía real.
Es fácil ver la grieta del techo nuestro. Te invito a que entres a la realidad de la mayoría olvidada. Cuando vamos a un servicio público sea de un hospital, un gobierno local o un ministerio equis, y verás lo que se siente; de igual manera ver el anteproyecto del presupuesto 2027 debe ser de asombro y análisis profundo por todos, e incluso por la clase política y empresarial.
Para poder cumplir cada año se deben hacer ajustes complementarios. Así para este presupuesto 2027 habrá que buscar más de 500,000 millones. En ese sentido invito a los especialistas y financieros a un abordaje sin sesgo y pasiones politiqueras a tomar medidas de los desafíos ya mencionados.
Dicho artículo será necesario releerlo en pocos años. Las autoridades de turno deben seguir prestando atención a los servicios básicos como la Seguridad Ciudadana, el acceso al Agua Potable, la Energía Eléctrica, Salud Pública, Educación, Medio Ambiente, Tránsito, la Migración Irregular o ilegal, el desorden de Evasión Tributaria, el Control de la Canasta Familiar, entre otros.



