Inicio OPINIÓN El nombre de Haití fue robado de los taínos

El nombre de Haití fue robado de los taínos

Por Armando Olivero Analista Legal

A propósito de la conmemoración del 12 de octubre, fecha profundamente significativa para nosotros porque marca el encuentro histórico entre las culturas de Europa y América en esta tierra que hoy es la República Dominicana, me siento motivado a compartir estas reflexiones. Fue precisamente aquí, en nuestra parte de la isla, donde comenzó la cuna de la hispanidad y la primera institucionalidad del Nuevo Mundo.

Sin embargo, en el debate público sobre la historia insular, frecuentemente se intentan difundir versiones distorsionadas que buscan igualar los orígenes de ambos pueblos o alegar que la dominicanidad es una invención reciente. Se llega al extremo de afirmar que en el siglo XVI «no existían los dominicanos». Sin embargo, al examinar los hechos históricos documentados, la verdad resplandece con absoluta claridad.

1. El desarrollo del pueblo dominicano en la isla

Cuando Cristóbal Colón llegó en 1492, la isla estaba poblada por los indios taínos. En esta parte oriental de la isla se inició el primer proceso de mezcla, poblamiento e institucionalización del Nuevo Mundo. De la convivencia entre la población aborigen, los españoles y los primeros contingentes africanos, nació el criollo de Santo Domingo.

Mucho antes de que existiera cualquier otra presencia colonial en la isla, en este territorio ya se hablaba el idioma español, se profesaba la misma fe inspirada en la doctrina cristiana, se aplicaba el Derecho hispánico y existían instituciones centenarias como la Catedral, la Universidad y la Real Audiencia. Por tanto, el dominicano de hoy es heredero de más de 500 años de continuidad histórica, cultural y territorial ininterrumpida.

2. El abandono del oeste y la fragmentación de los contingentes africanos

A principios del siglo XVII, mediante las llamadas Devastaciones de Osorio (1605-1606), la Corona española ordenó despoblar y abandonar de forma deliberada el tercio occidental de la isla. Para esa época, en la isla ya se hablaba español desde hacía más de 150 años.

Aprovechando ese vacío territorial, la Corona francesa tomó el control de la zona oeste. A partir de mediados del siglo XVII (alrededor de 1640 y 1647), los franceses comenzaron a traer de manera masiva a miles de personas esclavizadas para explotar grandes plantaciones. Sin embargo, estas personas no provenían de un solo pueblo, sino de múltiples etnias, lenguas, religiones y tribus africanas muy distintas entre sí (congos, aradás, mandingas, iobos, entre otros).

Esta marcada diferencia de orígenes culturales y rivalidades tribales impidió desde el principio la consolidación de un tejido social homogéneo y cohesionado. Una de las razones históricas fundamentales por las cuales Haití ha atravesado un constante fracaso institucional e inestabilidad es precisamente que, desde su origen, sus pobladores no contaban con un tronco cultural unificado ni con una identidad común compartida, lo que dificultó que pudieran entenderse y construir un proyecto de nación armónico a lo largo del tiempo.

3. El despojo del nombre aborigen

Tras una larga y gloriosa revolución anticolonial, esa población declaró su independencia en 1804. Sin embargo, al momento de bautizar su naciente Estado, los líderes revolucionarios incurrieron en una apropiación histórica y cultural: tomaron la palabra Haití —término taíno que significaba «tierra alta» o «tierra de montañas» y con el cual los antiguos pobladores aborígenes denominaban a la totalidad de la isla de Santo Domingo— para asignárselo de manera exclusiva a su nueva república en el oeste.

Por consiguiente, el gentilicio y la denominación «Haití» no constituyen un nombre originario, propio ni autóctono de esa población traída desde África por los franceses, sino que el nombre de Haití fue robado de los taínos, los verdaderos y antiguos habitantes aborígenes de la isla.

4. La vigencia histórica de la dominicanidad

Cuando los trinitarios proclamaron la Independencia Nacional en 1844, no crearon un pueblo de la nada. El pueblo dominicano ya existía sociológicamente desde hacía siglos como una comunidad unificada en su idioma, fe y costumbres; lo que se hizo en 1844 fue organizar legal y políticamente a esa población preexistente como un Estado libre, soberano e independiente.

Sostener que los dominicanos no existían en el siglo XVI porque aún no se había proclamado la República es tan absurdo como afirmar que el pueblo francés no existía antes de 1789.

Conclusión

La República Dominicana y Haití comparten una geografía insular, pero sus raíces, idiomas, culturas y desarrollos demográficos son radicalmente opuestos. Mientras el pueblo dominicano forjó una identidad unificada durante siglos, la población del oeste sufrió la fragmentación cultural de orígenes tribales disímiles. Aclarar estos hechos no es un acto de confrontación, sino un deber de rigor histórico y legal para defender la verdad sobre nuestra patria.