La presidenta de AMPI y fundadora de Casa Dominicana en España, recibió una distinción en el marco del premio Una Corona por la Vida, una iniciativa que reúne a personalidades e instituciones comprometidas con la ayuda humanitaria y la transformación social.
MADRID. — Hay reconocimientos que van más allá de una distinción y se convierten en un símbolo de los caminos recorridos, las causas defendidas y las vidas que se busca transformar. En esa línea, Yoneice Pineda Cedeño recibió un reconocimiento el pasado 10 de octubre, durante la gala del premio Una Corona por la Vida, celebrada en el Hotel Meliá Princesa de Madrid, en un encuentro que reunió a representantes de diversas instituciones y organizaciones internacionales.

La distinción fue entregada por Marilanda Sánchez, presidenta de la Fundación Internacional Ayuda Humanitaria, de la Organización Bandera Internacional y del premio Una Corona por la Vida, junto a Andrea Cabezas, en una ceremonia que puso en primer plano la solidaridad, el compromiso humano y la importancia de reconocer a quienes trabajan por el bienestar de los demás.
Marilanda Sánchez, al frente de estas iniciativas, representa una trayectoria institucional vinculada a una causa que, según la organización, lleva más de dos décadas trabajando para transformar realidades a través de la ayuda humanitaria. Su labor conecta con una visión en la que la solidaridad no se limita a las palabras, sino que aspira a convertirse en acciones capaces de generar oportunidades y esperanza.
Una trayectoria marcada por el compromiso con las personas
El reconocimiento a Yoneice Pineda Cedeño adquiere un significado especial por su vinculación con el trabajo social, el liderazgo femenino y la integración internacional. Desde su labor al frente de la Asociación Internacional de Mujeres por la Integración Internacional (AMPI) y como fundadora y presidenta de Casa Dominicana en España, ha impulsado iniciativas orientadas a acompañar a las comunidades, promover la participación de las mujeres y fortalecer los vínculos entre la sociedad dominicana y España.
Su visión del liderazgo está relacionada con la capacidad de escuchar, crear alianzas y abrir espacios para que otras personas puedan avanzar. Una labor que sitúa la integración, la cooperación y el compromiso comunitario como herramientas para construir una sociedad más participativa e inclusiva.
Para las mujeres que desarrollan su trayectoria lejos de su país de origen, contar con espacios de participación y reconocimiento puede representar una oportunidad para visibilizar sus capacidades, compartir experiencias y contribuir al desarrollo de sus comunidades.
Una corona que simboliza mucho más que un premio
El premio Una Corona por la Vida representa, en el contexto de esta celebración, una oportunidad para destacar el valor de la solidaridad y el trabajo de personas e instituciones comprometidas con causas humanas.
La presencia de representantes de distintas organizaciones internacionales convirtió la gala en un punto de encuentro para compartir experiencias, estrechar relaciones y recordar que la cooperación entre instituciones y sociedad civil puede contribuir a impulsar proyectos con vocación social.
La entrega de la distinción a Yoneice Pineda Cedeño se suma a su recorrido en el ámbito asociativo y comunitario, en el que el trabajo con mujeres, la integración de las personas migrantes y la creación de redes de colaboración forman parte de sus principales líneas de actuación.
El liderazgo que deja huella
En una sociedad que necesita referentes capaces de combinar sensibilidad humana y capacidad de acción, el liderazgo social adquiere especial relevancia cuando se traduce en iniciativas concretas y oportunidades para los demás.
La participación de Yoneice Pineda Cedeño en esta gala internacional representa también una ocasión para dar visibilidad al trabajo de las mujeres que, desde las asociaciones y organizaciones comunitarias, contribuyen a conectar culturas, generar alianzas y promover una convivencia basada en el respeto y la solidaridad.
Más allá del brillo de una ceremonia, el verdadero valor de estos encuentros reside en las causas que representan y en la posibilidad de convertir el reconocimiento en un impulso para continuar trabajando.
Porque una distinción puede celebrar una trayectoria, pero el verdadero legado se construye cada día: acompañando, creando oportunidades y tendiendo puentes entre personas, culturas y generaciones.
Y ese es, precisamente, el mensaje que deja esta celebración en Madrid: la importancia de reconocer el compromiso social y de seguir apostando por iniciativas que sitúen a las personas en el centro de toda transformación.


