Por: Armando Olivero
Si hoy atraviesas un momento de confusión, recuerda que no estás caminando a ciegas. Dios conoce el camino que tienes por delante y, aun cuando tú no sepas hacia dónde ir, Él puede mostrarte cada paso con amor, sabiduría y claridad.
“Sobre ti fijaré mis ojos” es una promesa profundamente hermosa: Dios no te pierde de vista, no te abandona y permanece atento a cada detalle de tu vida. Puedes equivocarte, dudar o sentirte perdido, pero nunca estarás fuera de su cuidado. Su mirada te acompaña, su presencia te sostiene y su voz puede guiarte aun en medio del silencio.
Tal vez hoy enfrentas decisiones importantes, caminos inciertos o situaciones que no logras comprender. Pero este versículo te recuerda que no estás solo. Dios promete darte dirección, iluminar tus pasos y conducirte hacia aquello que ha preparado para ti.
Confía en Él, incluso cuando no entiendas el proceso. A veces te llevará por senderos que parecen inciertos, pero cada paso estará formando tu carácter y acercándote a tu propósito. Dios no solo conoce el camino: también caminará contigo hasta llevarte al lugar correcto.
Basado en Salmo 32:8.



