Por Dr. Rodrigo Díaz Bermúdez
Teólogo y Sociólogo de la Religión
En el tema de la tragedia del Jet Set se han hecho visibles dos formas de hablar del dolor desde la fe: el mensaje tipo Padre Rogelio Cruz y el mensaje tipo Israel Brito. Ambos son cristianos, ambos tienen base bíblica, pero no producen el mismo efecto en quienes están sufriendo.
La diferencia principal es sencilla: uno interpreta el dolor como un problema que necesita respuesta social; el otro lo trata principalmente como una experiencia que necesita consuelo espiritual.
El mensaje tipo Brito se centra en Dios, en la reflexión interior, en la esperanza. Es un enfoque pastoral clásico. Ayuda a calmar, a dar sentido, a sostener emocionalmente. Pero cuando el dolor está ligado a una tragedia que muchos perciben como evitable, ese tipo de mensaje puede quedarse corto si no aborda lo que pasó en la realidad concreta.
El mensaje tipo Rogelio hace algo distinto: conecta el dolor con la idea de justicia. No solo acompaña, sino que plantea preguntas. ¿Qué ocurrió? ¿Quién responde? ¿Qué debe cambiar? Ese giro es clave.
Desde la sociología, esto se entiende bien. Émile Durkheim explicaba que en momentos de crisis colectiva las personas buscan un lenguaje que transforme la emoción en algo compartido. No basta con sentir; hay que darle forma social al dolor. Cuando la gente grita “¡Queremos justicia!”, el dolor deja de ser privado y se convierte en un hecho colectivo.
También ayuda lo que plantea Max Weber: las personas responden mejor a discursos que les permiten entender su situación y actuar frente a ella. El mensaje tipo Rogelio ofrece una dirección clara: no solo sentir, sino exigir. Eso genera sentido de agencia.
Hay otro punto importante. Peter L. Berger hablaba de la necesidad de “construir sentido” ante el sufrimiento. Cuando una tragedia parece absurda o injusta, las explicaciones muy espirituales pueden sentirse desconectadas. En cambio, cuando se reconoce que hay factores humanos involucrados, el discurso resulta más creíble.
Los indicadores de que este mensaje conecta más son visibles: la reacción colectiva del público, la repetición de sus frases en medios, y la forma en que la gente adopta ese lenguaje como propio.
En pocas palabras:
el mensaje tipo Brito calma,
el mensaje tipo Rogelio moviliza.
Y en contextos donde el dolor está mezclado con la percepción de injusticia, las personas no solo necesitan consuelo… necesitan entender y responder. Por eso ese tipo de mensaje cala más.



