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La Sentencia de Punta Cana: Construcción de la Mezquita Nurul-Islam que vino a Callar la Biblia en RD

Por: Armando Olivero/Analista Legal

La noticia sobre la construcción de la Mezquita Nurul-Islam en Punta Cana ha encendido una
llama de alarma y debate en el corazón del pueblo dominicano. Más allá de discusiones sobre permisos o leyes urbanísticas, lo que verdaderamente se asienta en el centro de esta
controversia es una cuestión profundamente espiritual y cultural: el choque de concepciones
teológicas y su impacto en la identidad de nuestra nación.

El nombre de esta estructura, Nurul-Islam, es de origen árabe y significa «Luz del Islam» o la
«Iluminación del Islam». Para la comunidad cristiana, la edificación de este templo es
percibida como un anuncio teológico: la «luz» de una doctrina que busca opacar la Luz que ya
se encuentra en nuestro Escudo Nacional.
Nuestra Fundamentación: Dios, Patria y Libertad

Como cristianos dominicanos, entendemos que nuestro país no es una nación cualquiera. Su propio escudo, que ostenta con orgullo la Biblia abierta en Juan 8:32 («Y conoceréis la
verdad, y la verdad os hará libres»), y el lema «Dios, Patria y Libertad», nos recuerdan que
nuestra fundación tiene raíces cristianas innegables.

Aquel «Dios» al que se refirieron nuestros
fundadores no era una deidad abstracta, sino el Dios Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo, el
mismo Dios que adoramos y en quien creemos.
Nuestra identidad como pueblo está ligada a esta fe.

Nuestras costumbres, tradiciones, y hasta nuestra forma de expresarnos reflejan una herencia cristiana que ha moldeado nuestro «orden público» y nuestras «buenas costumbres» a lo largo de los siglos.

El Desafío Teológico: La Mezquita y el Silencio de la Biblia

El Islam adora a Alá, un Dios que, por definición, rechaza enfáticamente el concepto de la Trinidad y la divinidad de Jesucristo. Este es el punto de la discordia: no es una diferencia
menor, sino una divergencia fundamental en la esencia misma de quién es Dios.

La preocupación no es solo la diferencia de credo; es la naturaleza de la doctrina que esta
«Luz del Islam» promueve. Se teme que, una vez establecida y fortalecida, esta estructura
religiosa promueva prácticas (como la poligamia, o interpretaciones de sumisión femenina que chocan con nuestra dignidad humana) y una visión de Dios que busque silenciar la fe que ha sido el fundamento de nuestra libertad.

La Constitución y el Deber del Estado

Nuestra Constitución, en su Artículo 45, garantiza la libertad de conciencia y de cultos, pero impone un límite crucial: que dicha libertad se ejerza «con sujeción al orden público y respeto a las buenas costumbres».

Es en este punto que el Estado de Derecho debe ser firme. El temor de que esta Mezquita
anuncie una lucha posterior no puede ser ignorado, pero debe ser combatido con la ley:
La ley dominicana prohíbe el terror y la coerción; si algún grupo lo promueve, viola la
ley, no importa el nombre de su doctrina.

El Estado tiene el deber de garantizar que, si bien la Mezquita puede existir legalmente,
cualquier intento de promover la violencia, la discriminación o la alteración del orden público
debe ser frenado inmediatamente. La fe no puede ser un pretexto para el crimen.

Un Llamado a la Oración y a la  Sabiduría

La Mezquita Nurul-Islam en Punta Cana es más que una obra en construcción; es la Sentencia que obliga a la Iglesia a despertar. Es una batalla por el alma de nuestra nación.

Como cristianos, estamos llamados a:
1. Defender la Palabra: Reafirmar nuestra fe en el Dios Trino y testificar que la única
Verdad que trae libertad es la que se encuentra en la Biblia.
2. Vigilar la Ley: Exigir a nuestras autoridades la estricta vigilancia de los deberes
constitucionales para que ninguna doctrina, bajo el velo de la libertad, socave la
seguridad, la igualdad y los valores de nuestra República.

La República Dominicana, la nación de «Dios, Patria y Libertad», debe ser defendida, no solo
con la voluntad y el poder de la fuerza humana, sino con la fe inquebrantable en el Dios que nos fundó.