Inicio OPINIÓN Ser dominicana: orgullo, historia y compromiso cada 27 de febrero

Ser dominicana: orgullo, historia y compromiso cada 27 de febrero

Por Yoneice Pineda

Cada 27 de febrero siento que mi corazón late un poco más fuerte. No es solo una fecha en el calendario; es el día en que celebramos la independencia de nuestra amada República Dominicana, el día en que reafirmamos quiénes somos como pueblo libre, valiente y resiliente.

Nuestra independencia, proclamada en 1844, fue el resultado del sacrificio y la visión de patriotas como Juan Pablo Duarte, quienes soñaron con una nación soberana, construida sobre valores de justicia, fe y dignidad. Ese sueño hoy nos pertenece a todos, y especialmente a quienes llevamos nuestra bandera más allá de nuestras fronteras.

Ser dominicana es un honor y una responsabilidad

Para mí, ser dominicana es llevar la historia en la sangre y el orgullo en el alma. Es representar nuestra cultura vibrante, nuestra alegría, nuestra música y nuestra capacidad infinita de reinventarnos. Es demostrar que venimos de una tierra rica en talento y grande en espíritu.

Como mujer dominicana establecida en Europa, he entendido que la independencia no es solo un hecho histórico; es una actitud diaria. Es atrevernos a emprender, a liderar, a crear oportunidades y a abrir caminos para otras mujeres. Es defender nuestras raíces mientras construimos puentes con el mundo.

La fuerza de la mujer dominicana

Las mujeres dominicanas hemos sido protagonistas silenciosas y visibles de nuestra historia. Hoy somos empresarias, políticas, activistas, profesionales y líderes sociales. Somos voz, somos acción y somos transformación.

Cada logro individual es también un logro colectivo. Cada paso adelante honra el sacrificio de quienes lucharon por nuestra libertad y reafirma que la independencia continúa viva en nuestras decisiones, en nuestro trabajo y en nuestra determinación.

Un mensaje al mundo

Este 27 de febrero quiero decir, con orgullo y convicción, que ser dominicana es creer en grande. Es entender que nuestra patria no solo es un territorio, sino un compromiso permanente con el desarrollo, la integración y la justicia social.

Celebro nuestra independencia recordando que el futuro se construye con unidad, liderazgo y propósito. Y desde donde me encuentre, seguiré representando con honor el nombre de la República Dominicana.