Santo Domingo.RD- El presidente del Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (CODUE) reverendo Feliciano Lacen, participó como Conferencista Invitado en el «3er Simposio Caribeño de Libertad Religiosa y Dignidad Humana», celebrado recientemente en el Hotel Ubero Alto, en Bávaro, Veron, Punta Cana, en Higuey, aqui le dejamos integró el discurso de esa importante disertación del reverendo Lacen, para el disfrute de todos nuestros lectores:
Seguridad humana y Estado de derecho: cómo la religión y los actores religiosos pueden marcar la diferencia.
Por: Feliciano Lacen
Presidente de CODUE
Introducción: Punto de partida
La seguridad humana va más allá de la seguridad tradicional del Estado. No se limita a proteger fronteras o mantener el orden público, sino que busca proteger a las personas frente a amenazas como la pobreza, la violencia, la exclusión, la inseguridad social y la falta de acceso a justicia.
Por su parte, el estado de derecho implica que todas las personas e instituciones, incluido el gobierno, están sometidas a leyes justas, aplicadas de manera equitativa, con respeto a los derechos humanos, acceso a justicia y rendición de cuentas.
Cuando ambos conceptos se conectan, el objetivo es construir una sociedad donde:
* Las personas vivan sin miedo y con dignidad
* Existan instituciones confiables
* Se respeten derechos y libertades fundamentales
* Haya justicia social y paz sostenible
¿Dónde entra la religión?
En América Latina y el Caribe, la religión sigue siendo una fuerza social con gran capacidad de influencia. Las iglesias, líderes y organizaciones religiosas no solo orientan espiritualmente, sino que también forman valores, generan confianza comunitaria y movilizan acciones sociales.
Su impacto puede marcar una diferencia real en cuatro áreas clave:
1. Formación de valores y cultura de legalidad
Las tradiciones religiosas promueven principios como:
* Justicia
* Honestidad
* Solidaridad
* Paz
* Respeto a la dignidad humana
Cuando estos valores se alinean con principios democráticos, ayudan a construir una cultura de legalidad, donde cumplir la ley no solo responde al temor a una sanción, sino a una convicción ética.
1. Mediación social y construcción de paz
En muchos contextos, los líderes religiosos cuentan con la confianza de comunidades donde otras instituciones pueden tener menor credibilidad.
Esto les permite:
* Mediar conflictos comunitarios
* Facilitar diálogo
* Promover reconciliación
* Prevenir violencia
* Acompañar procesos de paz
1. Protección social y apoyo a comunidades vulnerables
Muchas organizaciones religiosas desarrollan labores concretas en áreas como:
* Educación
* Salud
* Asistencia social
* Ayuda humanitaria
En comunidades vulnerables, esto fortalece directamente la seguridad humana al responder a necesidades básicas y apoyar a quienes más lo necesitan.
1. Incidencia y defensa de derechos
Cuando actúan con responsabilidad social, los actores religiosos también pueden:
* Denunciar corrupción y abusos
* Defender a poblaciones vulnerables
* Promover transparencia
* Exigir justicia social
Riesgos y límites
Sin embargo, no todo impacto religioso es positivo. También existen riesgos cuando la religión se utiliza para:
* Justificar exclusión o discriminación
* Polarizar sociedades
* Interferir indebidamente en políticas públicas
* Resistir derechos fundamentales
Por eso, su participación debe desarrollarse siempre dentro del marco del estado de derecho, el respeto a los derechos humanos y la convivencia democrática.
¿Qué hace la diferencia?
Para que la religión contribuya positivamente, se requiere:
✔️ Compromiso con derechos humanos universales
✔️ Respeto a la diversidad
✔️ Separación clara entre Iglesia y Estado
✔️ Transparencia
✔️ Formación de líderes con visión democrática
Conclusión
La religión puede ser puente o barrera.
Puede fortalecer la seguridad humana promoviendo paz, justicia, solidaridad y dignidad; o puede generar división si se instrumentaliza para excluir.
La diferencia la marcan la orientación ética de sus líderes, su relación con el poder y su compromiso con el bienestar de todas las personas.
Frase de cierre:
“Cuando la fe se pone al servicio de la dignidad humana, la religión deja de ser solo creencia y se convierte en una fuerza transformadora para la justicia, la paz y el estado de derecho.”