Por Armando Nolasco
S.O.S., S.O.S.,S.O.S.,!Volvamos a ser decentes! Volvamos a ser decentes con letras mayúsculas y acciones tangiblemente moralizadoras o moralizantes…! Volvamos a ser decentes!… Irrefutablemente sería ésta la propuesta más honesta, decorosa y creíble que pudieramos enarbolar y proponer para este nuevo año 2022, como meta salvadora del desastre moral hacia el cual hemos «arrastrado» a nuestra sociedad o nuestra generación.
Como es costumbre trazarnos metas y propósitos cada año, te invito a formar
parte de la campaña !Volvamos a ser decentes!. Es lo único que podrá salvarnos. El inicio es simple.
Empecemos haciendo un aparte en nuestro accionar cotidiano, y una detenida reflexión crítica de lo que
hemos ido sembrando con nuestras acciones. Posiblemente nos demos cuenta que consciente o inconscientemente hemos corroborado a accidentar el orden social en el
cual habíamos vivido, por tantos años.
Indiscutiblemente, todas nuestras acciones han estado influenciadas y dirigidas por un germen corruptor, que ha ido corrompiendo casi todos nuestros comportamientos, por consiguiente a nuestra juventud y a otros menos joven.
Y todo esto tuvo su origen (causa y efecto), a partir de que alguien (son muchos esos “alguien”) abrió las compuertas a las mal llamadas “libertades” (mejor dicho libertinaje), bajo las consignas de “Esto se jodi…ó”, “No le pare a na”,” Na e na”, “Has lo que te de tu mal……ita gana”, entre otros tantos términos lights. Por esas irreverencias a la moral y a las buenas costumbres, nacieron en estos dias los odiosos ¨teteos¨.
Ante esta realidad, nos ayudaría bastante en esta reflexión, preguntarnos, ?Qué estamos aportando con nuestro comportamiento (bacano) a esta generación?, Cuáles son los valores con que estamos y están educando a nuestros hijos?
Estamos nosotros contribuyendo a construir una sociedad sana o una sociedad podrida?
Ser decente es sinónimo de ser íntegro, honesto, honrado, y demás. Intentemos ser eso.

