Inicio OPINIÓN El Himno Nacional al Unísono: El Mandato Olvidado del Artículo 33

El Himno Nacional al Unísono: El Mandato Olvidado del Artículo 33

Por: Armando Olivero/Músico y Analista Legal

La República Dominicana atraviesa una crisis de identidad institucional que se manifiesta de la forma más sutil pero profunda: en la ejecución de su Himno Nacional.

Lo que para muchos es una «embellecedora» interpretación a dos o más voces en
actos oficiales, representa, bajo un análisis jurídico y técnico riguroso, una transgresión directa a la Constitución de la República.

El Dogma de la Invariabilidad

El Artículo 33 de nuestra Carta Magna es lapidario: “El Himno Nacional es la
composición musical de José Reyes con letra de Emilio Prud’Homme, y es único e invariable”.

El uso del adjetivo invariable no es un adorno retórico; es una camisa de fuerza legal diseñada para proteger el símbolo. Como músico, es imperativo señalar que la melodía principal que aparece en la partitura original de José Reyes fue concebida al unísono. Esto significa que todos los intérpretes del Canto Patrio deben emitir la misma nota, manteniendo la pureza de la línea melódica original.

La Falacia de la «Armonización»

Al ser el Himno «invariable», cualquier adición de voces armónicas constituye una variación de la composición. Si la partitura de Reyes no contempla voces de contralto o tenor haciendo armonías, imponerlas es una deformación de la pieza. El ultraje no solo reside en la ofensa manifiesta, sino en la desnaturalización del símbolo.

Un Logro Reciente y un Nuevo Llamado
En este contexto de rescate de nuestra identidad, es justo reconocer los avances
significativos. Recientemente, el Ministerio de Cultura realizó una grabación tras rescatar el Himno Nacional con 4 estrofas para ser utilizado en los actos oficiales, cuya interpretación del Coro Nacional y la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección del laureado maestro José Antonio Molina, fue impecable.

Felicito al maestro Molina y a estas instituciones por ese excelente trabajo de rescate a nuestra identidad sonora de la dominicanidad, por lo que hago un llamado al Ministerio de Cultura a grabar con esa misma calidad, solemnidad y respeto la otra versión que contiene las 12 estrofas.

Conclusión

Respetar el unísono no es una limitación artística, es un acto de soberanía. La música
de la Patria no necesita adornos; necesita fide